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Recoleta Cemetery
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Cementerio Recoleta
Historia - sitios de interés - paseo turístico
» El cementerio de La Recoleta, comparado con el Pére Lachaise de París, constituye una obra arquitectónica fundamental de la ciudad de Buenos Aires. Ubicado en la zona de la Recoleta, Barrio Norte, es parte primordial del mismo y paralelo de su distinción. Posee un número de 4700 bóvedas distribuidas en una organización de manzanas y amplias avenidas, conformando una superficie no menor a 5 hectáreas.
El cementerio Recoleta es muestra de diferentes y grandiosos estilos arquitectónicos; personalidades fundamentales de la historia de Argentina se hallan enterradas allí, entre estatuas exquisitas, árboles y obras que parecieran competir entre sí. Esto hace del cementerio, lógicamente, un paseo singular, pues el hecho de tratarse de un cementerio propiamente dicho no mancilla la frescura de esta auténtica galería de arte al aire libre.
La entrada está franqueada por puertas neoclásicas de altas columnas griegas. Sus mausoleos están señalados con el nombre de la familia labrado en su fachada, y placas de bronce se agregan para indicar a los miembros individuales, como conforman varios presidentes de la Argentina.
Comenzó siendo un camposanto hacia el año 1822, cuando el gobierno argentino prohibió las inhumaciones en conventos e iglesias, autorizando el uso de los terrenos de la vieja huerta del Monasterio de los Monjes Recoletos como cementerio para laicos, bajo el nombre de Cementerio del Norte. Fueron comienzos humildes hasta que Torcuato de Alvear, primer Intendente de Buenos Aires, propuso su remodelación, y así se reformaron sus calles internas, se amplió la capilla y se erigieron el peristilo y el frontis, surgiendo un cementerio con marcado estilo francés (los restos de Torcuato de Alvear, al igual que los de su padre, el general Carlos de Alvear, y también los de su hijo, Marcelo Torcuato —quien ejerció la presidencia de la República— se encuentran allí).
Cementerio de la Recoleta Trivia : En uno de sus poemas, el escritor Jorge Luis Borges expresó su anhelo romántico de ser enterrado en este lugar, pero esto finalmente no ocurrió. |
La Bóveda de Eva Perón es el sitio más visitado actualmente debido al aluvión de turistas. Se trata de una bóveda de estilo art decó de puerta de bronce finamente trabajada. Ésta se ornamenta en festones, hojas y flores en la línea del estilo mencionado, enmarcada en pilastras y un frontón bellísimo. Un bracero encendido simboliza eternidad.
Otro sitio interesante del cementerio Recoleta es el Mausóleo del almirante Guillermo Brown, compuesto por una columna circular que se levanta sobre un templete en cuyo interior se halla la urna donde descansa el marino. Está realizada en bronce proveniente de una fundición de los cañones de las naves que él mismo comandó. Detrás de esta urna, hay una más pequeña de madera, perteneciente a su hija Elisa. En las distintas caras del templete se exhiben placas que representan diversos episodios navales. La columna remata en un capitel corintio que culmina en una alegoría de velas desplegadas y cascos de navíos antiguos.
La bóveda de Manuel Dorrego es una pirámide abierta de un lado con una verja de hierro; a través de ella puede verse la urna de mármol. Se halla en la calle principal, a pasos del Cristo central. Dorrego fue gobernador de Buenos Aires. Durante su gestión se firmó el tratado de paz con el Brasil. Juan Lavalle lo combatió y, derrotado por Dorrego, es perseguido y fusilado, por orden de Lavalle. Rosas dispuso que sus restos fueran llevados a la Recoleta , en 1829.
La bóveda de la familia de José C. Paz está constituida por un pedestal cúbico de granito negro en donde posan ángeles. Uno de esos ángeles invoca a una mujer desfalleciente y el otro, ascendente, todo realizado en mármol, de delicado detalle y gran dinamismo, señala el infinito como alegoría de la eternidad.
José C. Paz fue ayudante del General Mitre en Pavón y militó en el Partido Autonomista. Fundó el diario La Prensa , luego fue diputado nacional y representante diplomático en París y Madrid.
Dato curioso: La leyenda del cuidador fantasma
En el año 1910 se suicida un empleado del cementerio encargado de las guardias nocturnas. Se trata de David Alleno, inmigrante italiano cuidador de las tumbas durante 29 años. Este hombre aparentemente deseaba ser enterrado allí desde que comenzó a trabajar, y trazó un plan que es el siguiente: ahorró dinero para comprarse una párcela dentro del cementerio, construyó su propia tumba, y hasta pagó a un escultor de su Génova natal para que esculpiese su figura (viajando a Italia para tal fin). Cuando todos los detalles estuvieron listos, Don David se quitó la vida.
Ahora... Los serenos que trabajaron durante estos años en el cementerio cuentan de la existencia de su fantasma, nunca visto y sin embargo oído, delatado por el tintineo metálico del manojo de llaves al revisar el fantasma las bóvedas, noche tras noche.
Lectura recomendada: "Ciudad de Ángeles", de Omar López Mato
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