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Cementerio de la Recoleta: Historia y curiosidades

Buenos Aires se caracteriza por ser una ciudad muy turística ya que posee distintos centros culturales de interés general muy renombrados; es algo clásico caminar por los distintos paseos como el Rosedal de Palermo, las ferias de la plaza en Recoleta y las innumerables galerías. Pero existe una visita obligada que, aunque para muchos puede considerarse “tétrica”, todos los turistas demandan cuando pisan suelo porteño, nos referimos al cementerio de la Recoleta. Los argentinos muchas veces no valoramos la importancia de ciertos lugares propios, esto ocurre con dicho cementerio, el cementerio de la Recoleta es el segundo cementerio más importante del mundo, esto se debe no sólo a su impresionante arquitectura sino a la cantidad de próceres y personajes que éste alberga.

 
cementerio de la Recoleta

Características y arquitectura

El cementerio de la Recoleta, comparado con el Peré lachaise de París, constituye una de las mejores obras arquitectónicas de Buenos Aires; como su nombre lo indica se sitúa en la Recoleta, Barrio Norte, y posee alrededor de 4700 bóvedas distribuidas en una organización de manzanas y amplias avenidas. Su superficie total es superior a 5 hectáreas; sus diferentes y grandiosos estilos junto con la cantidad de personalidades de la historia de Argentina es lo que ha forjado la importancia de este lugar; cuando nos adentramos allí nos cruzamos con estatuas exquisitas, obras diseñadas de manera particular, árboles con gigantes copas, etc. De acuerdo a varios extranjeros entrevistados luego del paseo, todos afirman que “El cementerio de la Recoleta no es un simple lugar de descanso, sino que se asemeja mucho más a una galería de arte al aire libre”. Su entrada está franqueada por puertas neoclásicas de altas columnas griegas, cada mausoleo está señalado con el nombre de la familia labrado en su fachada y las placas de bronce se emplean para señalar a los miembros individuales.

El cementerio de la Recoleta comenzó siendo un camposanto en el año 1822, cuando nuestro gobierno prohibió las iluminaciones en conventos e iglesias autorizando el uso de terrenos al Monasterios de los Monjes Recoletos como cementerio para laicos. Así es como comenzó todo, se lo llamaba Cementerio del Norte hasta que Torcuato de Alvear, primer Intendente de Buenos Aires, obligó su remodelación y es allí en donde surgieron las calles internas; entre otras “innovaciones” se amplió la capilla y las esculturas tomaron un marcado estilo francés. Los años pasaron y la reputación del Cementerio de la Recoleta creció progresivamente, en sus instalaciones se encuentra quizás, uno de los cuerpos más famosos de la Argentina, el de Eva Perón. Su bóveda es el sitio más visitado por los turistas y residentes, esta posee un estilo art decó de puerta de bronce finamente trabajada; ésta se ornamenta en festones, flores y hojas en la línea del estilo mencionado, su decoración finaliza con un brasero encendido el cual simboliza la eternidad. Manuel Dorrego es otro de los próceres más visitados, su bóveda es una pirámide de un lado con una verja de hierro, a través de ella puede observarse la urna de mármol.

calle central del cementerio
bovedas

Leyendas del cementerio

Son muchas las historia y leyendas que rodean al místico Cementerio de la Recoleta, se cuenta que en 1847 llegó a Argentina el conde Alexander Walweski, hijo de una amante del emperador Napoleón; su estadía aquí se debía a la negociación del fin del bloqueo francés al puerto de Buenos Aires. A la semana de llegar su esposa dio a luz a una niña, Isabel, pero a los pocos días ésta falleció, ambos decidieron enterrar el cuerpo de su hija en el Cementerio de la Recoleta. Tras la reforma del mismo en 1880, se creyó que el cuerpecito de la niña se había perdido, pero los registros demostraron que los restos de la pequeña descansan en la tumba de su madrina, Mariquita Sánchez de Thompson. De aquí nace la leyenda la cual señala que ciertas noches puede oírse el llanto de un bebé proveniente de esa tumba; algunos se atreven a contar que si somos lo suficientemente valientes para acercarnos a dicha tumba, podremos ver a la pequeña niña llorando en los brazos de su madrina. Esta es la leyenda más famosa del Cementerio de la Recoleta, pero no la única, será cuestión de un pequeño tour para recolectar muchas más.

Fotos del cementerio de la Recoleta

frente del cementerio de la Recoleta

Frente del cementerio de la Recoleta

estatua de angel

Foto de un angel en una boveda del cementerio

estatua de virgen

Estatua de Virgen en el sepulcro


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