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Biblioteca Nacional ArgentinaBuenos Aires posee infinidad de lugares culturales que pueden satisfacer la mayoría de los requerimientos de aquellos interesados en absorber la historia de esta ciudad; la Biblioteca Nacional de Argentina es uno de los exponentes más destacados en cuanto a patrimonio cultural refiere. La misma reúne en sus colecciones una de las fuentes bibliográficas más importantes de América Latina, podemos encontrar allí textos y documentos históricos únicos que datan desde el descubrimiento de América hasta escritos y cintas audiovisuales de sucesos modernos tales como la vuelta de la democracia con la presidencia de Raúl Alfonsín. Historia de La biblioteca nacional
Los primeros bibliotecarios del establecimiento fueron el Dr. Saturnino Segurota y el Fray Cayetano Rodríguez; cerca de 1820, la Biblioteca Nacional Argentina contaba con un patrimonio que superaba los 17,000 volúmenes; en 1858, el director del recinto fue José Mármol, nada menos que el autor de la primera novela argentina: Amalia, sucedido luego por Vicente Quesada quien, gracias a sus excelentes relaciones con sus pares europeos, obtuvo donaciones de material bibliográfico extranjero. A partir de 1884 la Biblioteca Nacional Argentina pasó a manos del Gobierno y su director era José Antonio Wilde, aunque murió al muy poco tiempo de haber asumido como máxima autoridad, realizó acciones importantes como implantar un servicio nocturno; en 1885 el mando del edificio estuvo a cargo del historiador francés Paul Groussac, éste trasladó la Biblioteca Nacional Argentina a la calle México 564 en donde la misma funcionó hasta hace poco; llegando al 1900, la biblioteca contaba con 62,707 volúmenes. |
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Los IncunablesLa Biblioteca Nacional de Argentina se destaca por su cantidad de ediciones incunables, pero ¿Qué entendemos por incunables?; de acuerdo a la definición convencional, una obra es incunable cuando es impresa entre los años 1440 y Diciembre de 1500. Sus rasgos esenciales son: carecen de portada, los detalles de impresión están en el colofón, el texto contiene un gran número de abreviaturas y no lleva puntuación y, a su vez, al negro de la tinta de la impresión se le ha añadido color. Uno de los últimos incunables es el “Textulus Summularum petri hispani” que data del 1500 y el “El Grand Dictionnaire Universal”, también del 1500. La Biblioteca Nacional Argentina cuenta actualmente con veintiún incunables, en caso de visitarla algún día, para poder observarlos debemos transitar la sala del Tesoro. Este recinto cultural es una visita obligada, en especial para aquellos amantes de la historia y de la literatura; allí no encontraremos únicamente escritos nacionales sino las mejores obras de autores de todas partes del mundo, tanto latinos como europeos; no cabe dudas de que la Biblioteca Nacional Argentina es un exponente excepcional de la cultura de dicha nación. |
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